El karma se conoce como la ley de causa y efecto: una ley
inquebrantable del universo que actúa sobre nuestras acciones. Según esta ley,
todo efecto tiene su causa y cada causa su efecto, lo cual significa que las
cosas que hacemos crean una energía que tarde o temprano vuelve a nosotros.
A pesar de que no podemos predecir cómo reaccionará el karma
sobre nosotros, sí podemos influir en cómo actúa en nuestra vida cotidiana. Si
nuestras acciones son bondadosas, positivas o benévolas, el karma hará que este
tipo de energías regresen a nosotros. Pero si nuestras acciones causan daño u
odio, el karma responderá de la misma forma.
Todo esto te podría llevar a pensar que el karma es una
especie de Dios que reparte castigo por las malas acciones, pero es
completamente falso. Esta ley cósmica no actúa a un nivel tan personal, es más
un estado de naturaleza como el magnetismo: lo similar atrae a lo similar.
En línea con estas creencias, la reencarnación es vista como
la oportunidad de redimir o purificar el karma acumulado en vidas pasadas. A
través de cada nueva existencia, se busca alcanzar un estado de mayor elevación
espiritual y liberación.

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